Hábitos: María casi siempre tiene prisa.

María casi siempre tiene prisa. Normal. Trabaja, se encarga de muchas tareas del hogar, y tiene dos hijos. A pesar de todo, María y su prisa casi siempre hacen buen equipo. Pero sus hijos no saben lo que es ir a contrarreloj. Normal. Son pequeños y van a su ritmo. Entonces, cuando María va con prisa y necesita que sus hijos también lo haga, ella se pone muy nerviosa. Sus movimientos son bruscos, su tono de voz se eleva, su habla se acelera, reparte más órdenes y menos explicaciones. Resultado: sus hijos también se ponen nerviosos, se bloquean, se enfadan, se resisten. Y lo que debía ir de prisa va aún más lento.
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