Paternidad prestada

¿Qué es la paternidad prestada?

La paternidad prestada es ejercer una p/maternidad que no es la tuya. Lo hemos hecho todos alguna vez, por no decir muchas. Es desviarnos de nuestra camino como padres de nuestros hijos para ir tras las huellas de otros. Es, en definitiva, bloquear nuestro camino en pos de uno que no es el nuestro. Lo hemos hecho muchas veces en distintos aspectos de nuestras vidas, pero con la p/maternidad es más acentuado pues se nos juzga más y nos juzgamos más, se nos exige más y nos exigimos más. Y así es que por miedo nos acabamos exigiendo lo que no es nuestro.

Es un poco el miedo…

Es un poco el miedo a nosotros mismos, la creencia de que no somos realmente capaces de tomar nuestras propias decisiones. Es un poco la falta de confianza en ellas y en nosotros. Como si no pudiéramos confiar en nuestro sentido común y en nuestra intuición. Como si no supiéramos nosotros qué es lo mejor para nuestros hijos y para nosotros, sus padres.

Es un poco el miedo…

Es también un poco el miedo al que se refiere Sartre cuando nos habla de la angustia: el miedo por el peso de la responsabilidad de nuestras decisiones, de la libertad de nuestras elecciones. Así, quienes tomamos prestada la paternidad otorgamos el poder de nuestras decisiones a otros en un intento de reducir el tamaño de nuestra angustia y delegar un poco de nuestra carga de responsabilidad.  Pero esa carga no se delega. La responsabilidad es nuestra porque la decisión es igualmente nuestra, ya sea que la deleguemos en otros o no.

Piedras en tu camino

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Todos esos miedos no son más que piedras en el camino de tu p/maternidad. La presión externa -social- e interna -inseguridades, creencias, etc.- son determinantes en la suerte que depara a tu camino como p/madre. Quita esas piedras y no delegues tus decisiones en otros. No permitas que otros elijan la suerte de tu p/maternidad. Si hay alguien que puede tomar buenas decisiones sobre su paternidad, eres tú. Pues recuerda que  la paternidad es un fenómeno íntimo, y como tal, no habrá nunca padre, ni escuela, que conozca mejor tu paternidad que tú.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *