La paternidad es nuestra y de nadie más

La paternidad no es un fenómeno universal, es un fenómeno íntimo.

En efecto, la paternidad es nuestra y de nadie más. Se concibe en nuestra individualidad y en su relación con el otro, y no como fenómeno universal. No dejéis que os digan lo contrario. Ella es propia de quien la elige y la ejerce. Y aunque suene a cliché, sí, cada uno es único, y por tanto, cada paternidad también. Además, la p/maternidad es algo tan íntimo y tan intenso que es intrínseco al individuo que la ejerce -pero sólo al que la ejerce-.

la-p_maternidad-no-es-un-fenomeno-universal-es-un-fenomeno-intimo¿Qué quiero decir con todo esto esto? Que la p/maternidad es enteramente subjetiva. Y es que ella -¡no el hijo o la hija!- sólo le pertenece y es relativa al sujeto, o sea, al p/madre, pues sólo la vive él, la intima él, la experiencia él. En definitiva, la hace él.

La paternidad se establece en una relación.

Por supuesto, la paternidad no es unidireccional; se establece en una relación y lo que el individuo haga de la paternidad será con relación al hijo o a la hija. Hablar de individualidad en la p/maternidad, no significa ejercerla desde y en el egocentrismo, sino partir del individuo que somos hacia el individuo que es nuestro hijo/a.

¿Qué es una paternidad prestada?

La paternidad no es un fenómeno universal, es un fenómeno íntimo. Y como tal, una paternidad activa o auténtica, por llamarla de algún modo, se construye desde la intimidad de los sujetos.

Por el contrario, una paternidad prestada parte desde lo externo, desde el ejercer y el decidir de los demás, desde las concepciones ajenas, desde los supuestos o creencias de otros.

que-es-una-p_maternidad-prestada_1Indefectiblemente, una p/maternidad así acaba entrando en conflicto con nosotros mismos, pues no lo hace desde nuestra individualidad, desde nuestra experiencia, desde nuestra intimidad -sí, ya sé que me repito mucho ¡pero es importante!-; lo hace desde lo otro, desde lo ajeno. Y tomar lo otro como algo propio, lo ajeno como algo íntimo, es apropiarnos de algo que no está en armonía con nosotros. Imagínate algo tan sencillo como tomar prestada una prenda de ropa que no te va: te incomoda, te aprieta por un lado y te va grande por el otro, te sienta mal sus colores, te raspa por allá y se te cae por aquí. Pero es lo que se usa y a quien te lo ha prestado le queda muy bien. Pues eso.

Afirmarnos en nuestra paternidad es afirmarnos en nuestra singularidad.

En definitiva, una p/maternidad auténtica que, como ya he dicho y repetido hasta el cansancio, se construye desde nuestra intimidad, parte de nuestra singularidad, de nuestra unicidad, de nuestra experiencia. Y por ello sólo la realizaremos con plenitud cuando sea acorde a ella misma: Afirmarnos en nuestra paternidad es afirmarnos en nuestra singularidad. En otras palabras, ejercer una paternidad que se construye desde la intimidad, una paternidad activa o auténtica es ser padres auténticos, acordes a nosotros mismos, con nuestras creencias, nuestras propias decisiones, sin dejarnos enturbiar por consideraciones o creencias prestadas -de otros padres que no están en armonía con quien nosotros somos-, guiándonos por nuestro instinto y por lo que nosotros consideramos lo más adecuado, y teniendo en cuenta la individualidad de nuestro hijo/a.

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