La paternidad, como la vida misma.

Un conjunto de saberes.

La paternidad es algo que se hace, se construye a medida que la vamos realizando. No se nos da hecha, no es un paquete que nos entreguen antes de ser m/padres, eso ya lo sabemos todos. Por ello se dice que uno aprende a ser m/padre siéndolo. Pero no se trata de un conjunto de saberes que a uno se le revela a medida que ejerce su paternidad. Uno mismo escribe ese “conjunto de saberes” a medida que los va efectuando o realizando. Ellos no están escritos de antemano. Son los actos mismo que vamos realizando y proyectando. Y como esos mismos “saberes”, para poder dejar el entrecomillado llamémosle nociones, son nuestros actos y proyectos, sólo nosotros los podemos realizar y conocer. Vamos, como la vida misma.

Apoyo, comprensión, ayuda, y consejos.

Desde luego, esto no quiere decir que la paternidad -o la vida misma, dicho sea de paso-, haya de ser un camino solitario, por no decir lúgubre. El que las nociones de nuestra paternidad sean nuestros actos y proyectos no significa que no podamos recibir apoyo, comprensión, ayuda, o consejos. De hecho, todo consejo es bienvenido siempre y cuando sea acorde a nosotros y, por tanto, podamos hacerlo nuestro. Pero un consejo no se ha de confundir con un conocimiento. Aquel consejo será, en todo caso, conocimiento para quien te lo dio, pero no lo será para ti. A no ser que tú decidas que es acorde a ti, lo aceptes y lo hagas tuyo. Entonces será conocimientos tuyo.

La intimidad de nuestra paternidad.

Pues bien, ¿qué significa que sólo nosotros podemos retreasure-hunt-3-1312695-1918x1195alizar y conocer las nociones de nuestra paternidad? Que sólo nosotros, desde la intimidad de nuestra paternidad, podemos saber qué es realmente lo mejor para nuestros hijos y nosotros, sus padres, y cuál es la mejor forma de obrar acorde a ello; que más que mirar afuera, en el obrar y proyectar ajeno, sea de padres o escuelas, deberíamos mirar hacia dentro, en el obrar nuestro y de nuestra paternidad. Por supuesto, cometeremos errores, pero serán errores nuestros. Los errores de un guión no escrito, aquellos con los que nos topamos en la vida misma. Y qué mejor forma de enseñar a nuestros hijos sobre la vida, sobre guiones no escritos, sobre uno mismo y sobre los demás, que tomando nuestras propias decisiones y asumiendo la responsabilidad que eso conlleva.

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