Creencias sobre la paternidad

¿Qué es una creencia?

Una creencia vendría a ser un pensamiento arraigado que determina la percepción de nuestro mundo. Un pensamiento con peso y de aquellos que aceptamos sin que haya necesariamente pruebas que lo respalden. Hume lo definió como una idea acompañada por un fuerte o firme sentimiento de la verdad de dicha idea. Para Ortega y Gasset era una convicción, no siempre consciente, con la que contamos y que nos permite actuar y manejarnos en el mundo.

¿Cómo nos influyen las creencias?

Nuestra forma de actuar está condicionada por nuestras creencias. Ellas no solo constituyen uno de los materiales que conforman el suelo que pisamos. También condicionan la realidad misma que vemos ante nosotros. Son imprescindibles para hacer una interpretación de ella, que es, en definitiva, lo que percibimos, es decir, lo que es la realidad a nuestros ojos.
Porque sí, la realidad es lo que es para nosotros, y ello está determinado por nuestras creencias, emociones, ideas, razonamientos. En definitiva, como dijo Ortega y Gasset, las creencias son supuestos básicos de nuestros argumentos y conductas.

Creencias que nos limitan.

Esta preponderancia de las creencias en nuestra vida es evidentemente necesaria, pues de lo contrario no podríamos desenvolvernos en el mundo. Pero no todas las creencias son útiles.
Hay muchas creencias que en vez de favorecer nuestro desarrollo o proyección, lo coartan. Estas son las llamadas creencias limitantes.

Un ejemplo de una madre y su creencia limitante.

Una mujer desea salir a correr los sábados y domingos por la mañana pero no lo hace. Se lo impide un sentimiento de culpabilidad, pues piensa que si sale a correr está siendo una mala madre por no dedicar todo su tiempo libre a la hija.
Dejando a un lado matices y posibles soluciones a este dilema, diremos que esta mujer tiene una creencia limitante: Una buena madre pasa todo su tiempo disponible con sus hijos. (Es importante ver que una creencia limitante no es necesariamente algo malo, simplemente es un pensamiento que, aplicado a una situación, la entorpece).
Ahora bien, ¿por qué la limita? Porque ella puede necesitar hacer ejercicio para estar sana y tal vez ese es el único momento que tiene para hacerlo. O quizás necesita descargar estrés después de todo lo que trabaja durante la semana. Entonces, esta creencia le hace ver el mundo de un modo tal que si hace ejercicio le produce una sensación de culpabilidad. Su interpretación de la realidad es tal que si no pasa todo su tiempo libre con su hija resulta que es una mala madre.

Cuestionando la creencia.

Pero, ¿realmente una buena madre tiene que pasar todo su tiempo libre con sus hijos? ¿Es esto cierto al 100%? ¿No hay matices? ¿En qué se basa este pensamiento? ¿Es acaso condición necesaria para la buena maternidad? ¿Todas las madres que no pasan todo su tiempo libre con sus hijos son malas madres y todas las que sí lo hacen son buenas madres?
Como estas hay muchas preguntas que le podríamos hacer para cuestionar su creencia. Pero eso sí, es muy importante una vez desplazada esta creencia encontrar otra que ocupe aquel sitio para evitar un espacio de incertidumbre sobre el que alguna otra creencia limitante pueda echar raíces. Siguiendo el ejemplo anterior, esta mujer puede querer reemplazar su creencia por la siguiente: Una buena madre prioriza la calidad del tiempo que pasa con sus hijos por sobre la cantidad. En este caso, el estar sana y sin estrés le permite pasar más tiempo de calidad con su hija, pues ya no tendría, por decir algo, dolor de espalda ni los nervios a flor de piel.
Ahora bien, y repito, esto no significa que esta creencia sea objetivamente buena o mala, no estamos emitiendo juicios de valor. Pero sí podemos decir que en este contexto, esta creencia es positiva, pues en vez de entorpecer o bloquear el proyecto u objetivo de la madre, lo promueve sin perjuicio del entorno.

Hay muchos procedimientos para cambiar creencias, y hay creencias más arraigadas, y por tanto, más difíciles de desplazar que otras. No haré de este post un libro, pero es importante saber que existen; que como esta creencia hay muchas otras que nos limitan, que obstaculizan el buen desarrollo de nuestra paternidad, de nuestra individualidad o de nuestra relación con nuestra pareja; y que hay otras opciones, que no hemos de convivir con ellas si no lo deseamos.

Un comentario en “Creencias sobre la paternidad”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *