La madre de Demian y yo

O de una maternidad imperfecta.

Si os soy sincera yo siempre imaginé mi maternidad como la de un personaje de Hermann Hesse. Él fue uno de mis escritores favoritos durante los primeros años de mi adolescencia, pasando mis días entre El lobo esteparioNarciso y Goldmundo, Siddharta, El juego de los abalorios, Demian, y algunos cuentos. Sin embargo, el libro que más veces leí y regalé (tenía la manía de regalar los libros que más me gustaban y luego comprármelos otra vez) fue Demian. Para quienes no la habéis leído, esta novela cuenta la vida de Emil Sinclair y de muchos de nosotros. Probablemente no os identifiqueis con los acontecimientos que rodearon al protagonista, pero sí lo haréis con el trasfondo que relata de un modo exquisito el paso de su infancia a su madurez.
Continuar leyendo

Del (sin)sentido del deber materno.

Deber o no deber.

Vale. Os voy a soltar mi perorata, pero no os asustéis, soy algo así como una minimalista de contenidos, suelo ir al grano y allí me quedo. Lo que sucede es que estoy cansada de tanta imposición. A las madres nos vuelven locas y nada esto es en beneficio nuestro o de nuestros hijos. Nos cortan las alas y pretenden que enseñemos a volar. O quizás no. Quizás no sea eso lo que pretenden. Pero aquí estoy y aquí estamos nosotras, cansadas madres oprimidas, y os voy a explicar porqué.

Damas y caballeros, os presento el (sin)sentido del deber materno: “Una madre debe sentirse así… Una madre debe actuar de este modo… Debe expresarse de aquella manera… Y debe amar de aquella otra… Una madre debe pensar esto… Una madre debe saber lo otro… Debe entregarse de aquel modo… Y sufrir de aquel otro…”.
Continuar leyendo

Ni somos las madres de sus hijos, ni somos ellas.

Que internet es un campo de minas ya es bien sabido por todos. Vayas donde vayas siempre correrás el riesgo de pisar alguna, y si no lo haces será más producto del azar que de otra cosa. Últimamente, la maternidad, haciendo eco de esto y abusando de las redes sociales, se ha convertido en el campo de batalla donde críticas y juicios infundados están al acecho hagas lo que hagas y digas lo que digas.
Continuar leyendo

Por una maternidad sin tapujos. Un proyecto.

Pareciera que todas defendemos con fervor la maternidad que dista mucho de la perfección. Admitámoslo, está de moda. Pero del dicho al hecho hay un buen trecho. Sobre todo en un sector como este al que, como si no tuviéramos ya suficiente, se juzga y exige tanto. Por suerte, una “maternidad sin tapujos” no entra dentro de estos parámetros: la perfección o la falta de ella se la deja a quienes gustan de etiquetarlo todo (y sí, con nombres absurdos), como si las categorías de “madre helicóptero” o “tigre” facilitaran el poner un poco de orden y control sobre algo tan heterogéneo como es la maternidad -o la paternidad, dicho sea de paso-.
Continuar leyendo